Llevamos cuarenta y ocho píldoras juntos. Has aprendido a leer una cuenta de resultados, a entender un balance, a calcular el flujo de caja libre. Sabes qué es una ventaja competitiva, cómo construir una tesis de inversión y cuáles son los sesgos que te sabotean sin que te des cuenta. Has aprendido cuándo vender, cómo construir una cartera y por qué pensar diferente es la única ventaja sostenible en los mercados.
Ahora necesitas un sistema. Un filtro que puedas aplicar cada vez que te sientes delante de una empresa nueva. Algo que te permita separar el ruido de la señal y decidir, con criterio, si esa empresa merece tu dinero.
Este es el método que yo uso. Lo llamo las 6 preguntas + 1. Seis preguntas racionales y una emocional. Porque he aprendido que no basta con mirar ratios. Hay que mirar historias. Entender negocios. Y entenderse a uno mismo como inversor.
Pregunta 1: ¿Tiene una ventaja competitiva real?
Esta es la primera pregunta porque es la más importante. Si una empresa no tiene un foso que la proteja de la competencia, todo lo demás es temporal. Los márgenes caerán. La rentabilidad se erosionará. Los competidores llegarán.
Lo que busco es sencillo: algo que la haga difícil de imitar. Una marca amada, no solo conocida. Propiedad intelectual que la blinde. Un efecto red que haga que cuantos más la usen, más valiosa sea. Costes de cambio que fidelicen al cliente. O una ventaja de costes que le permita ganar por eficiencia.