La primera vez que leí una carta a los accionistas de verdad, no una presentación corporativa con fotos de empleados sonrientes sino una carta escrita por alguien que se jugaba su dinero junto al tuyo, sentí que me habían estado timando durante años. Toda la información financiera que había aprendido a leer, las cuentas de resultados, los balances, los flujos de caja, era como tener el esqueleto de una empresa. Pero la voz del CEO era la carne, los tendones, la dirección en la que ese esqueleto se movía. Y ahí fue donde empecé a entender que un CEO que escribe bien no es un detalle estético. Es una señal de inversión.
Voy a ir directo al grano. Hay dos tipos de comunicación corporativa: la que te informa y la que te gestiona. La primera te dice lo que pasa. La segunda te dice lo que el CEO quiere que creas que pasa. Y distinguir una de otra es probablemente la habilidad más infravalorada que puede desarrollar un inversor particular.
Empecemos por los que lo hacen bien, porque es más fácil reconocer la basura cuando has probado la comida de verdad.
**EL ESTÁNDAR: BUFFETT Y LA HONESTIDAD COMO ESTRATEGIA**
Warren Buffett lleva escribiendo cartas anuales a los accionistas de Berkshire Hathaway desde 1965. Más de sesenta años. Y la razón por la que se han convertido en el estándar de la comunicación corporativa no es porque sean brillantes, que lo son, sino porque son incómodamente honestas.