Bienvenido a la Parte III. Si has llegado hasta aquí, ya sabes leer una empresa. Sabes dónde está el dinero real en una cuenta de resultados, cómo se interpreta un balance, qué dice el flujo de caja libre que el beneficio contable no dice. Ahora viene la pregunta más difícil de todas: ¿cuánto vale esa empresa?
Hay muchas formas de intentar responderla. El PER que vimos en la Píldora 22 es una. El EV/EBITDA de la Píldora 33 es otra. Pero todas esas métricas son atajos. Comparaciones rápidas. Lo que vamos a ver en esta píldora es el método más completo que existe para valorar un negocio, y también el más honesto, porque te obliga a poner sobre la mesa todo lo que asumes. Se llama Descuento de Flujos de Caja, que en español se abrevia como DFC y en inglés como DCF (Discounted Cash Flow). Si buscas información por tu cuenta, lo encontrarás casi siempre con las siglas en inglés, DCF. En cualquier buscador, en cualquier foro de inversión, en cualquier libro. Cuando alguien dice "he hecho un DCF de esta empresa", se refiere exactamente a esto.
La idea detrás de un DCF es tan sencilla como profunda. Una empresa vale lo que va a generar de dinero en efectivo desde hoy hasta el infinito, descontado a valor presente. Eso es todo. Si pudieras saber con certeza cuánto dinero va a producir una empresa durante los próximos treinta, cincuenta o cien años, y cuánto vale hoy ese dinero futuro, tendrías su valor exacto. El problema, como imaginas, es que no puedes saberlo. Y ahí es donde el DCF pasa de ser ciencia a ser arte.